miércoles 19 de marzo de 2008

Feliz Día del Padre

Hay días en los que te levantas y no te apetece hacer nada. Días en los que parece que todo a tu alrededor se mueve más deprisa, y que tus movimientos son más lentos de lo normal. En ocasiones, esos días, coinciden con alguna fecha señalada y, aunque te gustaría pasarlos enteros encerrado en tu cuarto o durmiendo hasta bien empezada la tarde, tienes que hacer algo. Tienes que quedar con alguien o ya has quedado y no puedes dejarlo para otro día.

Hoy, día del padre, no hay ganas de nada. Lo primero porque después de "una serie de catastróficas desdichas", como dice la película, no he comprado ningún regalo. En segundo lugar está el hecho de que hay que comer con la familia y lo único que te apetece es sentarte en el sofá para ver pasar las horas. Además, siento cada vez más como mis moviemientos son más y más lentos.

El caso es que por muy mal que te encuentres, tu familia te está esperando y ya habrán hecho planes de los que no te puedes escapar. También hay que tener en cuenta que en el transcurso de este día, alguno de tus familiares dirá: "Y, dentro de poco es el día de la madre". Joder, ¿es que la gente sólo vive para eso?. ¿Para contar los días señalados? Además, está el problema de que alguien te pregunte qué le has compardo a tu padre. En este caso, hay dos opciones. O le mientes y ves cómo tu madre cambia la cara por completo al ver en el tipo de mentiroso que se ha convertido su hijo. O le pones la otra mejilla y tiras adelante con un "aún no se lo he dado". El caso es que vas a quedar igual de mal.

2 comentarios:

Raul M. dijo...

Jeje, que curiosa reflexión.

Supongo que somos personas por días como estos.
No es que me encanten, pero vienen el rojo en el calendario, así son fáciles de recordar.

Un saludo

Fenridal dijo...

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